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El gasto autonómico en personal es un 20% más alto que antes de la crisis

I. Flores | 19/01/2014 - 23:56 Actualizado: 07:05 - 20/01/14
Autonomías

Nadie diría que España tiene ya a su espalda seis años de profunda crisis, y la recesión más honda y larga de su historia democrática, a tenor de lo que reflejan los Presupuestos Generales de sus comunidades autónomas que han entrado en vigor este año. Opinión: el ajuste mal hecho de las CCAA.

No en vano, pese al gran ajuste de plantillas que sus Gobiernos han pregonado, el gasto total en personal que las regiones prevén para 2014 se sitúa en más de 52.476,4 millones de euros, según las cifras del Ministerio de Hacienda. En otros términos, esa partida aún representa un desembolso superior en casi un 20% a la cuantía que suponía en 2006, de 44.446,5 millones de euros, en plena efusión del milagro español.

Del mismo modo, el tiempo tampoco parece haber pasado en lo que concierne a los capítulos que la nomenclatura contable identifica como gasto corriente en bienes y servicios. Detrás de esa denominación se encuentran el dinero que exige el funcionamiento burocrático de las instituciones autonómicas (incluyendo arrendamientos, mantenimiento, material...).

Pese a la tarea de eliminación de duplicidades y de organismos superfluos, lo cierto es que este año el gasto corriente ascenderá a casi 26.240 millones de euros, más de un 10% de los 23.483 millones que se requirieron por este mismo concepto cuando casi nadie sospechaba en España lo que iba a pasar en el próximo lustro.

Cabe preguntarse, en consecuencia, qué es lo que ha acontecido durante todo ese periodo de tiempo en el que, sobre todo a partir de 2011, la Administración central y las autoridades europeas apretaron las tuercas a los Gobiernos autonómicos para que pusieran coto a su, hasta entonces, poco controlado gasto.

Lo que las cifras de Hacienda demuestran es que sí que se ha metido a fondo la tijera, pero con un ensañamiento especial respecto a determinadas partidas, como ha sido el caso de la inversión real, la que tiene carácter productivo.

Tajo de más del 50%

En 2006 se destinaron a este fin 12.179,5 millones de euros. Para 2014, la partida inversora no llega a 5.770 millones; por tanto, el golpe encajado equivale a una reducción de más del 50% en el periodo que media entre esos dos ejercicios.

El precio que las autonomías están pagando por mantener sus estructuras de funcionamiento puede revelarse muy alto en el futuro, de acuerdo con los expertos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Futuro en peligro

Uno de sus directores de investigación, Juan Rubio Ramírez, alerta acerca del "gravísimo deterioro que, en el medio y en el largo plazo, pueden sufrir los bienes de capital de las comunidades autónomas". Al mismo tiempo, según el también profesor en la universidad estadounidense de Duke, "se pone en riesgo el futuro desarrollo y crecimiento de estas regiones".

Con independencia de lo lejos que ya hayan llegado las autonomías estrangulando la inversión, parece razonable pensar que, como mínimo, ese socavamiento no puede dar mucho más de sí, el hueso tiene que encontrarse cerca. Las cifras, sin embargo, muestran que aún hay de dónde cortar. De hecho, solamente entre 2013 y 2014, todavía la inversión real, en el conjunto de las comunidades autónomas (con la única exclusión de Navarra), se las arregló para descender un 12%, frente al 0,66% que fue propio del desembolso en personal en el mismo periodo y el nimio 0,06% que correspondió al gasto corriente en bienes y servicios.

Considerando el detalle por regiones, se pueden encontrar cifras todavía más llamativas. Así, por ejemplo, en Castilla La-Mancha, únicamente en los ocho primeros meses de 2012, la inversión retrocedió un 86 por ciento con respecto a idéntico periodo del año anterior. En Asturias incluso se superó ese registro y arrojó una mengua del 88%.

Valencia se desmarca

Muy diferente es el panorama que se presenta en cuanto a los desembolsos destinados a gastos corrientes, los puramente burocráticos; hasta el punto de que es posible detectar ya incluso incrementos notables. Es el caso de la Comunidad Valenciana, ese capítulo de sus Presupuestos Generales para 2014 avanzó un 6,2% en términos interanuales.

Frente al desmarque que protagoniza la comunidad autónoma que preside Alberto Fabra, al que ninguna otra región se acercará este año, otras prosiguen apretándose el cinturón en lo que a este tipo de gastos compete, como es el caso de Cataluña (con una reducción del 2,6%) o Andalucía (con 1,4 puntos porcentuales de retroceso).

En su conjunto, el gasto corriente de la Administración autonómica descenderá este año solamente seis décimas en relación a 2013. No pocos expertos vienen avisando desde hace meses de una cierta relajación en la política de austeridad autonómica. Las razones de ese, en varios casos, ya más que incipiente cambio de actitud parecen encontrarse en una actitud más permisiva por parte del Gobierno central y en la preparación de elecciones.

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